22 de enero de 2012

MAGNÍFICAT CALASANCIO


Hablar de mi vocación, es hablar de humanidad, salvación y sencillez.

En mi barrio, está el noviciado de los padres Escolapios, allí viví mi primera formación religiosa…sin saber, Dios se valdría de ese lugar…para llamarme. Las imágenes de Calasanz me veía crecer…más tarde no sólo serían imágenes sino personas concretas, Calasanz y el Padre Faustino, empezarían a animar mi vida.

Dios se valió de muchas personas, situaciones y momentos, pero sobre todo de los otros…los más pequeños, a través de ellos…me pidió que le siguiera.

Nunca soñé con ser religiosa, no estaba en mis planes, y cuando comenzó la inquietud…huí…intenté no escuchar…pero la voz del Señor, a veces era fuerte y a veces como un murmullo…así que por más que me resistí…Él ganó…se me hizo tan atrayente, que despertó mi pasión mis grandes y frágiles deseos…su propuesta del Reino…me sedujo.

Ahora…que acabo de realizar mis votos perpetuos, reconozco que es Dios mismo quien acontece en mi vocación Calasancia, le reconozco, que sigue llamándome a través del dolor del otro…desde ahí entiendo mi vocación, colaborarle en la construcción de un mundo en el que Reine Él y la tristeza de muchos se convierta en danza, con sabor Calasancio.

CATALINA GUTIÉRREZ, RELIGIOSA CALASANCIA

COLOMBIA

4 comentarios:

Noemí SP dijo...

Muchas gracias por compartir con todos tu experiencia vocacional, ¡¡¡menuda viveeeeenciaaaaa!!!! Y nuevamente, felicidades por ese SI a Dios y ese SI al servicio de niños y jóvenes siguiendo los pasos de Calasanz y el P. Faustino. "Magnífico" Magnificat Calasancio.

Anónimo dijo...

Gracias, Catalina, por tu sencillez al compartirnos tu experiencia vocacional.
Como Calasancia me uno a ese Magníficat Calasancio de las jóvenes de Nicaragua, Colombia y Ecuador, y os doy las gracias por la vida que transmitís y que nos contagiáis.
Un abrazo Calasancio

Getafe dijo...

Precioso video calasancio de las jóvenes Colombianas, nicaraguenses y ecuatorianas.

Conseguís transmitir plenitud y aire joven. Ánimo

Anónimo dijo...

Felicidades! Con vosotras está ese Buen Pastor que camina a nuestro lado y nos invita cada día a ser verdaderas pastoras! ¡Ánimo!