19 de noviembre de 2011

JMJ: ¡ÁNIMO, NO TENGÁIS MIEDO!

Para una persona que le cuesta mucho confiar y mirar la vida en clave esperanza, estas palabras se convierten en promesa de pisar tierra prometida…por qué? pues implican un salir de uno mismo, de la propia tierra y saber que nuevos caminos se abren con un olor a evangelio y vida desde Dios.

Este es el mensaje que más se me ha repetido en las Jornadas Mundiales de la Juventud. En voz del Papa, en las experiencias vocacionales, en las homilías y catequesis…Ánimo, no tengas miedo, no guardes la luz para ti mismo, no dejes de dar vida, descálzate y mírame, déjate guiar por mí.

Y este salir es para llegar a otros, porque una de las cosas que más grabadas se me han quedado es que la palabra es Buena Noticia para otros, que no tiene sentido vivir la fe en soledad, que Dios quiere que le encontremos en el hermano para que quien nos mire le vea a Él.

En el viacrucis de la JMJ, con cada una de las realidades que nos rodean, pensaba en las necesidades que tiene nuestro mundo enfermo y entonces sentía que el peso de la cruz hacía más fuerte estas dos palabras: ánimo, no tengas miedo, no dudes en seguirme, no te asuste la cruz, dame tus manos, tus pies, tus labios y ayúdame a curar a tus hermanos empobrecidos…en cada paso del viacrucis, en cada cruz, puse un nombre, una historia conocida, un pedazo a veces roto de realidad que Dios nos pone en el corazón para que no olvidemos que desde la cruz nos mira con amor y nos pregunta a cada uno de nosotros: y tú…¿Qué puedes hacer por mí?

Con esto me quedo, con la caricia en el corazón de todos los que me han acompañado en estos días y la profunda flecha lanzada por Dios que una vez más me ha sorprendido en donde menos lo esperaba y me ha vuelto a tocar con más fuerza que nunca diciéndome: Ánimo, no tengas miedo!!!! Que así sea.

Isabel Gutiérrez, Getafe

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Isabel, con tu testimonio y el de todas las personas que lo han hecho hasta ahora, me enseñas que en Nuestra Familia Calasancia, hay mucha riqueza humana y espiritual. ¡No dejemos de descubrirla y compartirla!
Que el señor te bendiga.

Anónimo dijo...

Que curioso, por los testimonios que váis compartiendo en el blog de la JMJH, veo que Dios a la familia calasancia, no sólo la acaricia sino que le ha dado un buen abrazo en el EIC. Que ese abrazo nos sontenga en nuestras horas más bajas. un beso a todos

Anónimo dijo...

Que Dios nos ayude a valorar esos días inolvidables, donde hemos experimentado la sobreabundancia de la gracia de Dios en mil detalles: en el esfuerzo constante de quienes lo han organizado, en el sacrificio de los han venido de lejos, en el clima familiar que se ha vivido, en las nuevas amistades que han nacido, en el compartir de tantas experiencias de fe, personales y culturales que nos han enriquecido a todos y que seguirán resonando en nuestro interior y dando frutos por mucho tiempo más... Esto recién ha empezado FAMILIA CALASANCIA!

Noemí SP dijo...

Isa, no me cabe duda de que eres un regalo para esta familia. Gracias por compartir con nosotros tantos momentos, por tu servicio en aquellos días y animarte con ese "no tengas miedo", porque Dios está contigo.

Un besiño desde el norte ;)