6 de abril de 2012

VIERNES SANTO: DAR LA VIDA

Hoy muere.
Al amanecer del viernes, le juzgan. Tiene sueño, frío, le han dado golpes. Deciden condenarle y lo llevan a Pilatos. Judas, arrepentido, no supo volver con la Virgen y pedir perdón, y se ahorcó. Los judíos prefirieron a Barrabás. Pilatos se lava las manos y manda crucificar a Jesús. Antes, ordenó que le azotaran. La Virgen está delante mientras le abren la piel a pedazos con el látigo. Después, le colocan una corona de espinas y se burlan de Él. Jesús recorre Jerusalén con la Cruz. Al subir al Calvado se encuentra con su Madre. Simón le ayuda a llevar la Cruz. Alrededor de las doce del mediodía, le crucificaron. Nos dio a su Madre como Madre nuestra y hacia las tres se murió y entregó el espíritu al Padre. Para certificar la muerte, le traspasaron con una lanza. Por la noche, entre José de Arimatea y Nicodemo le desclavan, y dejan el Cuerpo en manos de su Madre. Son cerca de las siete cuando le entierran en el sepulcro.


Lo diste todo, Jesús,
no te reservaste nada para ti,
y yo, a la primera, me canso...
y abandono... y me quejo...
y paso factura... y te dejo.

Quiero hoy contigo entregar mi vida,
decirte que quiero vivir como tú,
pedirte que me saques de la vida mediocre,
del «ir tirando», como todo el mundo,
sin la valentía de gastar mi vida en amar como tú.

Hoy te entrego mi vida,
renuevo mi compromiso, fortalezco mi entrega,
y ante la cruz te digo:
Aquí estoy, Jesús,
para hacer con mi vida,
tu voluntad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuánto amor derramado hacia nosotros. EL NOS AYUDE A DISPONERNOS PARA RECIBIRLO Y PARA OFRECERLO A LOS DEMÁS.